El observador de la ventana.


El observador de la ventana.


La noche es fría como tu mirada, una mirada que no es la misma desde la última vez que nos vimos, el cielo es gris como tu pelo, ya que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos conocimos...   es incomprensible saber por qué ocurren los sucesos de la vida, simplemente suceden y ya, simplemente queda observar. –Dije mientras miraba una calle-
Soy ese observador desde la ventana, que todos los días en las mañanas sale a mirar la misma calle,  con la esperanza de volverte a ver, sabiendo que nunca llegará a suceder, pero con la esperanza y los recuerdos vivos de ti. Tan solo con ver tu fotografía, recuerdo los momentos de pasión y alegría que vivimos en aquella casa. Todo parece tan real, al tiempo  que no fuera un recuerdo, parece que estuviese sucediendo en este momento. Todos los días a la misma hora, observo la misma calle, el mismo sitio, con la misma intensidad, con ganas de que aparezcas, ya que fue una promesa,  NUESTRA PROMESA. De vernos de nuevo en el mismo sitio, nuestro sitio, donde podíamos ser libres.
Ha pasado mucho tiempo, sigue estando la monotonía, sigue estando la desesperación de que cumplas nuestra promesa, sigo esperando que llegues a aquel lugar. El tiempo pasa y los años empiezan a hacer efecto, ahora soy un observador con ganas de abandonar su promesa. Pero cada vez que lo pienso, recuerdo el día que te juré que te esperaría.
Una promesa y un juramento que no pienso romper por el paso del tiempo, te di mi palabra,  y lo estoy haciendo.
Siguen pasando los días y esto empeora,  pierdo la esperanza y la visión, al tiempo de mis días se reduce cada vez más, no soy inmortal, no sé qué hay después de la muerte, pero sí sé que si pudiese aun después de muerto te seguiré esperando. –Esto dije mientras moría poco a poco recostado a la ventana, pero sin perder el objetivo... esperarte... mientras seguía mirando la misma calle-.

Autor: Alexander Pinilla Morales (Agumeral)





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